😨 El Giro Inesperado
En ese momento, Kunle comprendió que algo no iba bien.
Las risas, la amabilidad, la generosidad del almuerzo —todo había sido parte de algo más grande.
Intentó razonar con ella, pero Abike actuaba como si ya vivieran juntos.
—“No te preocupes, amor. Ya hablé con tu portero. Dijo que soy bienvenida. Le conté que soy tu prometida.”
Kunle, atónito, no podía articular palabra.
Su vecino confirmó más tarde que una mujer elegante había llegado con un camión de mudanza, asegurando que se mudaba “a casa de su prometido, Kunle.”
Nadie sospechó nada.
💔 Del Amor al Horror
Durante las horas siguientes, Kunle intentó convencerla de que se fuera. Ella se negó.
Llamó a su familia, pero cuando regresó, Abike había redecorado su sala y preparado arroz en su cocina.
“Ya que no comiste bien al mediodía, amor,” dijo, “te hice tu plato favorito.”
Pero Kunle no recordaba haberle contado cuál era.
Fue en ese momento cuando se dio cuenta de algo aún más inquietante: en una de las cajas que había traído, había marcos con fotos de ellos dos…
imágenes que él no recordaba haberse tomado nunca.